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Bir Lehlou (República Saharaui) 26 de abril de 2021 (SPS) – El Ministerio de Relaciones Exteriores saharaui condenó el uso marroquí de afrentas y calumnias contra la lucha legítima y el liderazgo nacional saharaui incluso en cuestiones puramente humanitarios, como la situación derivada de la enfermedad de Su Excelencia Presidente Brahim Ghali, y su estancia para el tratamiento médico en el extranjero.

El Ministerio saharaui consideró que el uso marroquí del chantaje, la calumnia y las falacias es una constante en las políticas marroquíes hacia todos sus vecinos y el mundo.

A continuación se muestra el texto completo del Comunicado de Prensa emitido por el Ministerio:

REPUBLICA ARABE SAHARAUI DEMOCRATICA – MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES

Comunicado

El régimen de ocupación marroquí no pierde oportunidad de mofarse y ofender la legítima lucha del pueblo saharaui y sus símbolos nacionales, incluso en cuestiones puramente humanitarios, como la situación derivada de la enfermedad de Su Excelencia Presidente Brahim Ghali, y su estancia para el tratamiento médico en el extranjero.

En este contexto, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos emitió ayer uncomunicado que se ajusta al proverbio árabe que dice “y cree el ladrón que todos son de su condición”, incluyendo, como es habitual, falsedades y manipulaciones que solo tiene cabida en la imaginación del régimen monárquico marroquí, atormentado por sus delirios de expansión y propensión a la agresión.

Este régimen, basa su legitimidad y la continuidad de su existencia en la capacidad de exportar sus crisis internas a los demás, perjudicar a los vecinos y desestabilizarlos, como parte de su filosofía basada en la quimérica ilusión del “Gran Marruecos” y adoptada en la última Constitución marroquí, en su Artículo 42, que incluye lo que llama: “las fronteras auténticas del Reino”.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) aprovecha esta oportunidad para afirmar que:

1-La falacia, la manipulación y el recurso indecente de la práctica del chantaje en delicados asuntos humanitarios que Rabat adopta como enfoque político constante en el trato con los vecinos y con el mundo entero, solo constituyen el reflejo de la indigencia del régimen de ocupación marroquí y su falta del más mínimo argumento para continuar su ocupación militar de partes de la RASD, que es rechazada y condenada por todas las convenciones, tratados y preceptos internacionales, así como su postura deliberada e intransigente con respecto a los esfuerzos de la comunidad internacional para descolonizar el territorio del Sahara Occidental; una postura que lo ha llevado a violar el cese el fuego, auspiciado por la ONU-OUA , desde el pasado el 13 de noviembre de 2020, arrastrando a toda la región a una guerra que ame nada con extenderse, si el Consejo de Seguridad no asume su debida responsabilidad.

2-Recurrir a la transformación de las oficinas de los servicios de inteligencia marroquí en el exterior en “organizaciones no gubernamentales” para desvirtuar la justa lucha del pueblo saharaui, de cuya credibilidad el mundo y la historia son testigos, en un artilugio por todos
conocido que no engaña a nadie, principalmente a los gobiernos y pueblos de los países que acogen esas oficinas.

Esas “asociaciones de los servicios de inteligencia”, que solo aparecen bajo demanda, durante las temporadas de “pescar en aguas turbias”, han fracasado y seguirán fracasando desde el primer paso que den en su esfuerzo, así como los intentos del palacio real marroquí que se encuentra detrás de ellas, para influir negativamente en la solidaridad y la simpatía con el pueblo saharaui y su único y legítimo representante, el Frente POLISARIO, principalmente teniendo en cuenta que esas “asociaciones de los servicios de de inteligencia” siempre basan sus argumentos en falsificaciones, mentiras y falsas alegaciones de escaso recorrido, prefabricadas que no resisten la primera prueba ante la verdad.

3-el ministerio de exteriores marroquí, sin el mínimo asomo de pudor, tiene el desparpajo y la zafiedad de referir a “crímenes de lesa humanidad” y “violaciones de los derechos humanos”.

El régimen de ocupación marroquí, donde la represión, la muerte, el genocidio, la agresión,
ignorancia y el empobrecimiento forman parte de su ADN desde su fundación hasta nuestros días, tiene el descaro y la vulgaridad de hablar, sin miramientos, de estas cuestiones y vincularlas al Frente POLISARIO y el pueblo saharaui, que sufre desde hace más de cuarenta y cinco años una ocupación que ha cometido todas esas atrocidades juntas, sin mencionar sus violaciones de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.

Esos crímenes continúan hasta el día de hoy y están documentados por importantes organizaciones internacionales de derechos humanos como Amnistía Internacional, Human Rights Watch, el Centro Robert Kennedy de Derechos Humanos, Front Line, la Federación Internacional de Derechos Humanos, la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos y muchas otras organizaciones, además de cientos de informes emitidos por diversas misiones e instituciones académicas y de derechos humanos internacionales de renombre y no desde los oscuros laboratorios y sótanos de los servicios de inteligencia marroquí. Entre esas fuentes, podemos citar, por ejemplo, la sentencia judicial (2015/1) dictada el 9 de abril de 2015 por el juez de la Audiencia Nacional española, Pablo Ruz, en la que presentó una querella contra once altos funcionarios marroquíes del ejército y la policía por cometer genocidio en el Sáhara Occidental entre 1975 y 1992, además de ser acusados de cometer delitos de detención ilegal, tortura, asesinato y desaparición forzosa.Dichos fallos judiciales e informes internacionales han llevado a perpetuar la impresión que prevalece en los círculos académicos y humanitarios internacionales de que el régimen de ocupación marroquí representa el ejemplo de Estado que viola sistemáticamente los derechos humanos, debido a su continua violación sistemática de los derechos humanos de sus ciudadanos, y políticamente condenable por su ocupación ilegal de partes de la República Saharaui y sus crímenes cometidos a diario contra los civiles saharauis bajo ocupación.

La comunidad internacional, principalmente la Unión Europea, está llamada, en el marco de las políticas y principios de vecindad que enmarcan los acuerdos de asociación bilaterales relacionados a este tema, a que ponga fin a la continua impunidad del régimen marroquí y pedirle rendir cuentas por la los crímenes que comete a diario contra el indefenso pueblo saharaui bajo ocupación, así como por sus sistemáticos intentos de socavar la estabilidad de todos los países vecinos, a través del flujo de sus drogas y el fortalecimiento de la alianza entre el tráfico de drogas y el terrorismo en la región, además del uso de la cuestión de la cooperación en materia de inmigración y seguridad como armas para la extorsión y el chantaje.

El régimen de ocupación marroquí debe convencerse de que la condición de una paz duradera está estrechamente vinculada a la justicia, que no se logrará sin la garantía de que el pueblo saharaui ejerza su derecho inalienable a la autodeterminación y la independencia y al fin de la ocupación.

Rendirse ante los caprichos y chantajes del régimen marroquí no es una opción, sino un
motivo para alimentar su inclinación hacia la rebeldía y la soberbia, que lo llevarían a hundir a toda la región en una situación de consecuencias impredecibles.

Bir-Lehlu, 26 de Abril de 2021

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