EL ESFUERZO DE MARRUECOS PARA LEGITIMAR LA OCUPACIÓN DEL SAHARA OCCIDENTAL por Carmen Johns*

Repetimos una vez más: expresar apoyo a la tesis marroquí es una cosa, el reconocimiento oficial de su reclamo de soberanía sobre el Sáhara Occidental es otra muy distinta. Hasta ahora, ningún país del mundo ha reconocido oficialmente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Ni siquiera Francia. Ni siquiera los Estados Unidos.

El Sáhara Occidental fue el premio deseado por el difunto rey Hassan II. Sigue siendo el objetivo hoy. Hassan tuvo la brillante idea de relaciones públicas para organizar una “Marcha Verde” para recuperar la entonces colonia española, del tamaño de Nueva Zelanda. La marcha comenzó unos días después de la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia de 1976 (más sobre eso más adelante). La marcha verde y la invasión militar del territorio fueron prácticamente simultánea. Marruecos clasifica su logro como “provincias del sur”.

Hoy, la disputa – hay un alto el fuego – es prácticamente desconocida. El Sáhara Occidental no es una palabra común. La continua participación y apoyo financiero de la ONU para la “misión de paz de la ONU” en la cuestión en el Sáhara Occidental no es despreciable.

No hay escasez de documentos académicos y legales sobre el Sáhara Occidental. Uno titulado “Manteniéndolo en secreto”. Pero el mundo en general se ha mantenido deliberadamente desinformado sobre el tema por informaciones erróneas, que es la propagación deliberada de distorsiones y falsedades para impulsar una agenda.

El Reino de Marruecos, en un comunicado publicado por la agencia estatal de noticias MAP en los últimos días, se refirió a la política de apoyo de Sudáfrica a la causa del Sáhara Occidental. También hizo tres declaraciones, que merecen una aclaración para una refutación adecuada.

Primero, Marruecos declaró nuevamente que su ocupación del Sáhara Occidental no es, de hecho, una ocupación. Como debe ser obvio, la invasión violenta de Marruecos en 1975 y su presencia militar opresiva y continua en el Territorio y la lujosa explotación de sus recursos podrían constituir una definición didáctica del término “ocupación”.

En segundo lugar, Marruecos se refiere a la pregunta “terra nullius” formulada por la Corte Internacional de Justicia de 1976, contenida en su opinión consultiva sobre el Sáhara Occidental. El MAP lo cita como el apoyo a las reclamaciones de soberanía del Reino durante décadas. Sin embargo, la conclusión de la CPI (Corte Penal Internacional) no favorece las alegaciones marroquíes. La Corte reconoció que el Territorio estaba habitado por pueblos que, si eran nómadas, estaban social y políticamente organizados en tribus y bajo jefes competentes para representarlos. En otras palabras, en el momento de la colonización española, el Territorio no era terra nullius. Más importante aún, el Reino nuevamente ignora intencionalmente la conclusión sustancial de la CPI cuando dice, inequívocamente, que Marruecos “no puede reclamar la soberanía territorial” sobre el Sáhara Occidental. Peor aún, Marruecos siempre ha proclamado que el veredicto de la CPI fue favorable a su tesis.

Tercero: Marruecos insiste en que el conflicto es completamente regional. No es. Sin embargo, una resolución favorable al Reino tendría consecuencias regionales: si Marruecos incorpora legalmente el Sáhara Occidental, su tamaño geográfico casi se duplicará. Esto, al menos, es un impacto regional.

El mecanismo de relaciones públicas del Reino fue impecable, gestionado por información errónea y declaraciones engañosas. Después de declarar que la CPI favoreció su posición, Marruecos la ha ignorado deliberadamente durante al menos una década. Este último comunicado de prensa va en otra dirección: el farol legal.

El derecho internacional declara que el pueblo del Sáhara Occidental tiene derecho a votar en un referéndum sobre autodeterminación. La ONU apoya al Frente POLISARIO como representante del pueblo saharaui (el acrónimo se refiere a las dos partes geográficas, norte y sur, que conforman el territorio). El historial de Marruecos en sus violaciones de derechos humanos se ve agravado por el hecho de que fue utilizado por los Estados Unidos como una representación durante el período posterior al 11 de septiembre de 2001 en “blacksites – lugares negros”, como el centro de detención de Temara en las cercanías de la capital Rabat. Todavía es difícil creer que un territorio vigoroso del tamaño de Nueva Zelanda en el último cuarto del siglo XX se arrastraría lentamente al olvido.

El caso del Sáhara Occidental está estrechamente relacionado con los principios internacionales. No debe convertirse en un símbolo del fracaso del derecho internacional.

*Carmen Johns
Ex oficial político, Naciones Unidas
Consultor independiente en el Sáhara Occidental



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