PUSL.- Con motivo del fallecimiento del diplomático saharaui el Sr. Mhammad Khaddad son miles las muestras de condolencias que, desde todo el mundo, son enviadas al Pueblo Saharaui expresando la tristeza por la irreparable perdida de uno de sus líderes.

Ante la imposibilidad de recogerlas todas transcribimos a continuación el texto redactado por Lih Beiruk, donde expresa la calidad humana y el gran compromiso que Sr. Mhammad Khaddad tenía con su pueblo y su lucha por su lucha y libertad.

Genio y figura hasta la sepultura.

El pueblo saharaui llora la pérdida de uno de sus hijos más valiosos.

Cruel ironía del azar! El 1º de abril, consagrado universalmente como un día de bromas y jolgorio, ha sido un día lúgubre para el pueblo saharaui: el corazón de nuestro querido hermano Mhammad Jadad Musa ha dejado de latir.

El pueblo saharaui ha estado conviviendo, durante más cuatro décadas, con la siempre súbita pérdida de muchos hijos, muchos de los cuales depositaron sus vidas en el altar del sacrificio por la justa causa que les tocó defender, en los frente de combate unos, otros, siempre en primera línea, en otros ámbitos de nuestra larga brega por recuperar nuestros legítimos derechos.

La pérdida de Mhammad Jadad Musa supone el fin, siempre prematuro, de uno de los mejores y más consagrados hijos del pueblo saharaui.

Jadad no solo supo defender con el garbo y el aplomo de quien se siente seguro de la defensa de una causa justa, sino que lo hizo sin desánimo, desde su más temprana edad, sin arredrarse ante los momentos más inciertos en nuestro combate desigual. Siempre supo hacer frente a los momentos de desánimo con un análisis de una agudeza sin parangón que regentaba esperanzas, muchas veces perdidas, de un pueblo que se ha visto injustamente arrojado a las vicisitudes de la guerra y del exilio forzoso.

Jadad ha estado prestando su valioso servicio, a la causa, en muchos ámbitos de nuestra lucha pero ha sido, sobretodo, en el escenario diplomático, al que dedicó los últimos treinta años, donde aportó sus irreprochables credenciales de tenaz negociador que dominaba hasta el hastío el tesoro de sutilezas de la cultura ‘bidan’, con las astucias y artilugios de la diplomacia occidental, asistido de una amplia cultura.

Jadad representaba la consagración del líder, con una integridad proverbial, donde los sinsabores y asperezas del oficio no han hecho mella en las cualidades de un responsable modesto hasta el estoicismo, cordial en el trato y presto siempre a cumplir, cabalmente, las delicadas misiones con las que tuvo que lidiar y que le han llevado a recorrer los cinco continentes, para hacer llegar los justos reclamos del pueblo saharaui y su causa.

Nunca formó parte de la cohorte de responsables políticos que, a lo largo de sus carreras, han cedido a las tentadoras sirenas del enriquecimiento ilícito, ni otorgó valor alguno al confort, ni al legítimo sosiego y apacible vida familiar que sólo pudo conocer cuando, ya exhausto y postrado por los estragos de la enfermedad, quedó recluido durante los escasos meses de su hospitalización.

Mhammad Jadad no solo fue un dechado de ejemplares cualidades, que no desaparecerán con su extinción física, sino que será un referente inagotable en el que se inspirarán las mujeres saharauis para la educación de las futuras generaciones.

Ante tan dolorosos momentos no puedo por menos que hacer llegar a su querida familia y a todo el pueblo saharaui las palabras con la que Abraham Lincoln quiso consolar a una mujer que perdió a sus cinco queridos hijos en la guerra:

“Sé cuán débil e insuficiente ha de parecer cualquier palabra mía que intente distraerla de su aflicción por una pérdida tan abrumadora, pero no puedo abstenerme de ofrecerle el consuelo que quizá se encuentre en la gratitud de la República, para salvar a la cual murieron.

Ruego al Padre celestial para aplacar la angustia de su pérdida, y le deje solo el afectuoso recuerdo de los seres queridos y perdidos, y el solemne orgullo que debe usted sentir al haber realizado tan costoso sacrificio en el altar de la libertad”.

Jadad ha muerto, pero la muerte no es nada cuando se ha cumplido la misión en la vida, y él lo hizo cabalmente!

Que en paz descanse.

A 2 de abril de 2020.

Lih Beiruk.



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