La forma clásica de comenzar a contar un cuento da paso a cientos de historias que se fijan para siempre en nuestra memoria. Son historias que enseñan, que desde la fantasía nos permiten comprender el mundo. Así lo entienden en las tres bibliotecas y de esta manera plantean cada lectura.

La Cenicienta, Ricitos de Oro, Buenas noches, El árbol generoso, El príncipe feliz…son solo unos pocos ejemplos de los libros que cada día se abren y de los que salen personajes, lugares, ideas, reflexiones, pequeñas obras de arte, preguntas interesantísimas, deseos de saber…

Puede que algún día, esperemos que no muy lejano, alguien escriba “Érase una vez un pueblo que consiguió volver a casa después de muchos años de lucha”

Los cuentos mantienen viva la memoria colectiva. Y hay historias en la Historia que no se deben olvidar.





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